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miércoles, 30 de octubre de 2019

MÁQUINAS Y HERRAMIENTAS PARA CARPINTERÍA: EL FORMÓN


Descripción del formón


El formón es, probablemente, la herramienta más característica del carpintero. Cuando no se contaba con la cantidad de máquinas eléctricas, portátiles y de banco, que existen hoy, el formón se usaba en muchas de las tareas propias de cualquier taller de carpintería y/o de ebanistería.





El formón es una herramienta de corte de madera y, básicamente, consta de una parte metálica, la hoja, con uno de sus extremos en forma de bisel afilado, y un mango, de madera o de plástico, en el otro extremo. El bisel es la parte más importante de esta herramienta, y mantener su filo en buenas condiciones es la clave para que la herramienta siempre se pueda usar efectivamente, y con seguridad. Un formón mal afilado, además de producir resultados finales pobres, es peligroso por el exceso de fuerza que hay que aplicarle para su uso.



Uso del formón

Dimensiones de los formones


Los formones tienen un largo más o menos unificado. Normalmente, varían entre los 20 y los 25 centímetros de un extremo al  otro. En cuanto al ancho de la hoja, que es lo que en realidad importa, los más usados varían entre ¼ de pulgada, o sea aproximadamente 6 mm y 1 pulgada (25 mm). La expresión en medidas inglesas es porque los formones son una de las tantas cosas que todavía se denominan en esas medidas. Hay, también, formones más angostos, de 3 o 4 mm, y otros más anchos, de hasta 40 mm. 


Distintas medidas de formones

Cómo se usa un formón


Habitualmente, el formón se usa en combinación con otras herramientas (taladros, sierras, etc) para facilitar su uso y lograr mejores resultados. Se lo puede manejar de dos maneras:
  •          Se lo puede usar golpeándolo por el mango (que está preparado para ello) con una maza o martillo, para retirar una mayor cantidad de material, al comienzo de un trabajo
  •          Se lo puede usar manejándolo sólo con las manos, para obtener resultados mucho más exactos, en la parte final de un trabajo

Si bien en ambos casos el formón tiene que estar en buenas condiciones de trabajo, es cuando se lo usa sólo con las manos que se le tiene que prestar especial atención a su afilado.

Cómo se afilan los formones


Si el formón se mantiene en buenas condiciones, tal vez se lo pueda afilar sólo a mano, con piedras de afilar de distintos granos, pero, en general, se comienza el afilado con una amoladora de banco (con una piedra fina) hasta darle la forma adecuada, y se termina con piedras de afilar, siempre al agua.



Cómo se afila un formón

El cuidado de los formones


Siendo un buen filo la principal característica de un formón, resulta obvio que no se lo debería usar para otras tareas que no tengan que ver con la madera. Ni siquiera se lo debería usar con cualquier madera, sino con la que se lo va a usar normalmente. Y siempre madera nueva. La forma más rápida de estropear el filo de un formón es tocando un clavo oculto en una madera reciclada.

Tampoco se debe permitir que lo ataque la humedad, ni alguna sustancia corrosiva que lo pueda afectar. Y cuidar de que no caiga al suelo, porque suele caer de punta con las consecuencias que uno puede imaginar.

Y, siendo el filo tan delicado, no se lo debería guardar mezclado con otras herramientas en una valija o cajón. Ni siquiera con otros formones en forma suelta. Lo ideal, para tener una herramienta que no haya que afilar constantemente, y que dure en el tiempo, es guardarlo en una funda individual, o en una caja donde cada formón tenga su propio lugar, sin posibilidad de movimiento. Y, finalmente, si hubiera que guardarlo, o transportarlo, mezclado con otros formones habrá que proteger el extremo biselado con alguna pieza de cuero, goma o espuma adecuada.



Cómo guardar los formones  

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