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viernes, 3 de mayo de 2019

LA NIVELACIÓN EN LA OBRA, GENERALIDADES


La ventana ¿a qué altura va?


Introducción


amig@:
Trabajar en una obra, aunque esa obra sea colgar un cuadro, es agregar algo nuevo, agregar algo que no había antes. Y ese trabajo necesita ser realizado en determinado lugar, en alguna posición que habrá que definir de alguna manera. Sobre todo si le encargamos la tarea a alguien más. A todos los que intervienen en los trabajos se les debe comunicar, claramente, que es lo que deben realizar, y dónde. Una nueva parte de la obra deberá ser realizada en una cierta posición en cuanto al plano horizontal, y a cierta altura.




La cuestión del nivel


En este caso nos vamos a ocupar de la cuestión de la altura, o nivel, que deberán tener las cosas nuevas que se agreguen a la obra. Pero la pregunta es ¿a qué altura con respecto a qué? Podría ser:

  • Una mesada de cocina con respecto al piso
  • Una lámpara con respecto al cielorraso
  • Una cortina con respecto a la parte de arriba de una ventana
  • Un piso interior con respecto al terreno exterior

En todos los ejemplos anteriores había algo a qué referir la altura de la cosa nueva agregada. Pero, ¿qué pasa cuando no hay nada anterior con lo qué poder comparar lo nuevo? O ¿cómo sabemos que lo anterior estuvo bien hecho, como para que podamos tomarlo como referencia?

El momento de inicio de una obra nueva es típico: sólo hay un terreno, y que, generalmente, ni siquiera está bien nivelado. En ese caso, desde el primer momento de la obra conviene establecer, en un punto fijo, una marca, a una altura determinada, que sirva para que todo lo que se vaya a hacer en el futuro se refiera a esa marca.

En lo sucesivo, a quien tenga que realizar un trabajo, se le podrá indicar, con toda exactitud, a qué altura queremos que se hagan las cosas.Esto vale para quien vaya a rellenar el terreno, para quien levante las paredes, quien vaya a colocar una ventana o a quien vaya a instalar el tanque de agua. Todos deberían recibir la indicación del nivel de lo que van a hacer con respeto a ese nivel de referencia.

De esa manera es improbable que se produzcan los errores que son tan frecuentes en las obras, aun en las que son conducidas por personal profesional. Suele suceder que a algún participante de la obra no se le indique los niveles con respecto al de referencia (por comodidad, por falta de tiempo, o de ganas), y haga su trabajo mal. A partir de allí alguien que venga trabajando después copia el error, que se va a ir acumulando. En cambio, si el que lo sigue en el trabajo respeta el nivel de referencia, va a poner en evidencia el error anterior y, en la medida de lo posible, se va a poder remediar.


¿Quién establece el nivel de referencia?


Normalmente, lo establece quien haya proyectado la edificación a construir, ya que consta en sus planos, y fue usado para el diseño de los distintos componentes de la obra. Y lo marcará quien dirija o conduzca la obra. En el futuro todas las indicaciones se darán referidas a esa marca.

¿Dónde se marca cuando todavía no hay nada en el terreno?

En el caso de una obra nueva se buscará marcarlo en la pared de alguna casa lindera, si la hubiera, o en algún árbol que no se vaya a sacar pronto. De no haber nada así se podría marcar en alguna columna de alumbrado en la vereda 
o, en el último de los casos, se clavará un poste de madera vertical, bien aplomado y asegurado, sobre el que se marcará el nivel, que todos tendrán que respetar:

  • Quien cave una zanja sabrá que tiene que hacerlo, tal vez, a un metro con ochenta por debajo de la marca
  • Quien haga la capa aisladora tendrá que hacerla, por ejemplo, a 1,10 metros por debajo del nivel de referencia
  • Quien construya una losa de techo sabrá que tiene que hacerla a un cierta distancia por encima de la marca
  • Quien coloque las puertas sabrá que los dinteles deberán quedar a cierta altura con respecto al nivel de referencia
  • Y así sucesivamente con todos los trabajos


¿Con qué instrumentos trasladamos los niveles?


Trasladar, o pasar el nivel, es marcar el mismo nivel en uno, o varios, puntos de la obra, de manera de tenerlo más cerca del lugar de trabajo. El mejor instrumento para pasar los niveles en obra es el llamado nivel de manguera. Se trata de una manguera plástica, transparente, que se llena con agua, la que, por el principio de vasos comunicantes, va mantener, siempre, el mismo nivel en el interior de ella. Si se levanta un extremo de ella el agua busca inmediatamente recuperar el nivel. Ver figura 1




Figura 1


Es un instrumento muy exacto. No falla, salvo que tenga burbujas de aire en su interior, lo que lo hace la herramienta muy confiable en obra. Si bien su uso es algo lento y engorroso.

Un instrumento, también muy exacto, y más moderno, es el nivel laser. Es una herramienta más cómoda que la manguera, pero tiene los inconvenientes de los aparatos electrónicos: su alto costo inicial, la necesidad de pilas en buen estado, la fragilidad frente a las condiciones naturales de una obra en construcción. Pero, con las precauciones y los cuidados necesarios, es una herramienta excelente. Mucho más rápida y cómoda en su uso. Se trata de un equipo electrónico que emite una línea de luz, horizontal, perfectamente nivelada, que se hace coincidir con una marca de nivel, y permite trasladarla a todos los sectores de la obra hasta donde esa luz llegue. Ver figura 2


Figura 2


Otra herramienta útil, aunque en distancias más cortas, es el nivel de mano, o de burbuja. Es una pieza de madera o metal que tiene incrustada una ampolla transparente con líquido y una burbuja de aire, que indicará el nivel correcto cuando quede detenida entre dos marca especialmente marcadas. Ver figura 3

Figura 3


Aumenta su efectividad cuando se la utiliza acompañada de una regla más larga. Tiene el inconveniente de ser relativamente frágil frente a un tratamiento descuidado, a los golpes. Tiende a descalibrarse por lo que se recomienda verificar su exactitud antes de cada uso.

Un instrumento aún más inexacto, aunque útil para distancias más largas, es el nivel de colgar, ampolla de acrílico con líquido y burbuja en su interior, que se cuelga de un hilo bien tensado, preferentemente una tanza de nylon, entre los puntos que se quiera nivelar. Ver figura 4

Figura 4

Tendrá el error natural de los elementos tensados, la “panza” que se produce en ellos, pero, usado con cuidado, puede ser muy útil en los casos donde una exactitud absoluta no sea necesaria, como en el caso de relevamiento inicial de terreno, o su posterior relleno para nivelación. También se lo podría usar como nivel de mano, muy pequeño, en superficies muy cortas.

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